La situación internacional y las tareas de los marxistas leninistas – 2021

  1. Las consecuencias económicas y sociales de la pandemia de coronavirus

1. El año 2020 estuvo marcado por la pandemia del coronavirus y el estallido de una nueva crisis económica del capitalismo con carácter global; aunque causada principalmente por las contradicciones inherentes al capitalismo, el crecimiento más rápido de la producción capitalista que los mercados, la perspectiva de  crisis, que muchos analistas  veían venir desde el 2018,  ha sido agravada por la pandemia,  estalló y se desarrolló con ella.

2. En 2019, el crecimiento de la producción industrial  global cayó, desde un año antes, de 3,1%  a  0,9% y el comercio cayó de 3,4% a -0,4%. A pesar de esta contracción del -0,4% del comercio global, el crecimiento de la producción industrial se mantuvo positivo, aunque con un punto porcentual menos. Pero surgieron los signos de una desaceleración de la economía; Europa, por ejemplo, entró en un período de estancamiento y los signos de una crisis se estaban acumulando. Hubo fluctuaciones en los mercados bursátiles mundiales, pero el primer retraso empezó en el primer trimestre de 2020 con la pandemia.

 3. Con la detonación de la pandemia, la producción industrial mundial disminuyó a un -3,8% y -6,6% en el primer y segundo trimestres respectivamente; esta disminución fue del -2,7% y del -12,2% en el comercio mundial. En 2020, cuando casi no hubo nuevas inversiones y se generalizó la baja utilización de la capacidad, el volumen del comercio mundial cayó un 5,3% y la producción industrial un 4,2% en comparación con el año anterior, lo que significa un crecimiento negativo.

4. Si bien la pandemia no es la causa de esta crisis, su magnitud y profundidad la han agravado.  De hecho, la pandemia afectó muy rápidamente a casi todos los países y sectores económicos al mismo tiempo, y acentuó la destrucción del principal componente de las fuerzas productivas, la fuerza de trabajo, fenómeno inherente al sistema capitalista. De hecho, provocó cierres de empresas a gran escala (1,6 millones de empresas cerradas) y despidos masivos. Millones de hombres y mujeres se encuentran desempleados, con salarios reducidos algunos y sin salario otros, sin cobertura de seguridad social ni garantías para el futuro, ya que los capitalistas también atacan las conquistas de las clases trabajadoras y los beneficios sociales arrebatados de la lucha. Así, el número de desempleados en los EE UU aumentó en 10 millones de personas solo seis semanas después del estallido de la pandemia (en la crisis de 2008, Estados Unidos (EEUU) solo alcanzó esta cifra después de 18 meses). En una nota sobre el empleo publicada en abril de 2020, la Organización Internacional del Trabajo (OIT)  informa que, de una fuerza laboral mundial de 3.300 millones de personas, el 81% (2.670 millones de personas) se ven afectadas por un cierre total o parcial de los lugares de trabajo, por la flexibilización de la jornada laboral y la disminución de sus salarios. “La pandemia tiene un efecto catastrófico sobre el tiempo de trabajo y los ingresos, a escala mundial”, advierte la OIT, estimando que los efectos de esta pandemia son mucho mayores que los de la crisis capitalista de 2008-2009.

5. En cambio, algunos sectores capitalistas, principalmente los vinculados a la comunicación han aumentado de manera escandalosa sus riquezas. Los 12 millonarios más relevantes de Wall Street aumentaron en un 40% sus riquezas desde el inicio de la pandemia. Un billón de dólares entre todos.

6. Los pequeños productores tampoco se han salvado; muchos de ellos se han visto afectados durante la pandemia, sin olvidar una buena parte de los trabajadores del sector informal: de hecho, al inicio del confinamiento, la mitad de la población empleable en el mundo (1.600 millones de 3.300 millones de trabajadores) – todos trabajadores informales, perdieron el 60% de sus ingresos (los trabajadores de África y las Américas registraron una disminución de hasta el 80%).

7. Además, como en cualquier crisis, las principales víctimas son los trabajadores y el pueblo. De hecho, 256 millones de personas se han unido a las filas de los más pobres. Entre las consecuencias, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aumentó de 149 millones antes de Covid-19 a 270 millones durante la pandemia. Son los países dependientes los que experimentan un terrible aumento de la pobreza y la extrema pobreza. La pandemia ha demostrado que gran parte de la población de esos países no puede satisfacer sus necesidades más básicas cuando perdió su precario medio de vida.

8. También se debe enfatizar que la pandemia se produce en un momento en que los sistemas de salud, deliberadamente marginados y destruidos por la privatización neoliberal, no pueden satisfacer la apremiante demanda de atención médica de una población cada vez más numerosa, especialmente entre los más pobres. De hecho, las repercusiones sanitarias y sociales de la crisis pesaron principalmente sobre los pobres. No tardaron en sentirse los efectos del cierre de empresas y la suspensión de todo tipo de actividades por períodos más cortos o más largos y la cuarentena de casi toda la población. El rostro verdadero de las políticas sociales de los gobiernos burgueses se ha revelado en todo el mundo. Las categorías más vulnerables de la población, como los ancianos, las personas sin apoyo y las personas con necesidades especiales han sido abandonadas.

9. Subrayemos también que las mujeres trabajadoras, durante la pandemia, además de todas las formas de explotación de las que son objeto fueron víctimas del aumento de la violencia, tanto en la familia, como en el lugar de trabajo y en la sociedad. Si bien las medidas de contención contribuyen a limitar la propagación del virus, las mujeres y las niñas víctimas de la violencia doméstica están cada vez más aisladas de las personas y los recursos que pueden ayudarlas. A medida que los casos de COVID-19 siguen ejerciendo presión sobre la atención de la salud, los servicios esenciales como los refugios para las víctimas de violencia doméstica y las líneas telefónicas de urgencia han alcanzado su máxima capacidad. Una de cada tres mujeres en el mundo se enfrenta a la violencia física o sexual principalmente de una pareja íntima. La violencia contra las mujeres y las niñas constituye una violación de los derechos humanos.

10. Por primera vez en la historia reciente, cientos de millones de niños no tuvieron acceso a las escuelas durante un largo periodo como consecuencia del confinamiento. Aun después de la reapertura parcial, el estado psicológico y social de estos niños empeoró. Es también el mismo caso paras los estudiantes de preparatoria y universidad.  Estaban sujetos a las limitaciones de aislamiento, las cuales desataron problemas psicológicos en masa, seriamente pusieron en peligro el futuro, sin hablar del incremento del desempleo  de los jóvenes que entran al mercado laboral. Este aumento y aún más por la desigualdad social existente en algunos países provocaron que muchos jóvenes denunciaran la situación impuesta por la sociedad y proclamaran que no serían las víctimas de la crisis.

11.  En el frente económico, la interrupción de la circulación de personas y mercancías entre países y el cierre de las fronteras terrestres, aéreas y marítimas para combatir la propagación del virus ha supuesto un duro golpe no sólo para el comercio internacional, sino también para la economía, el turismo local e internacional, así como los sectores conexos (artesanía, servicios y otros), lo que ha tenido enormes repercusiones sociales. Incluso se ha recurrido a la limitación de los desplazamientos entre regiones dentro de un mismo país.

12.  Las cadenas de suministro mundiales están perturbadas y las exportaciones se han reducido sustancialmente, dada la falta de reservas estratégicas para garantizar la continuidad del trabajo; la globalización se basa en las llamadas cadenas “just in time”, formadas por una red de transporte que, en teoría, no puede interrumpirse. Pero resultó que los mecanismos establecidos para asegurar la continuidad de la producción en todas las circunstancias no existían y que el trabajo a distancia no podía asegurar el funcionamiento de los verdaderos motores de la producción. Se registran enormes pérdidas en todos los sectores económicos y, en particular, en el sector de la energía, cuyos precios, antes de la pandemia, bajaron a niveles inimaginables. Lo mismo ocurre con el transporte aéreo que registra grandes pérdidas.

13.  La deuda pública ha alcanzado su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Gran parte de esta deuda es la enorme deuda de las multinacionales. Por otro lado, miles de millones de dólares se utilizan con fines especulativos en los mercados de valores y en los paraísos fiscales. A medida que la actividad económica se contrae, las empresas se alinean para ser rescatadas. A esto hay que añadir que la corrupción se ha convertido en un fenómeno generalizado que no ha escatimado ni siquiera los recursos destinados a combatir la pandemia. Se estima que se pierden 1,3 billones de dólares como resultado de ello.

14.  Los países dependientes se han visto gravemente afectados por su condición de dependientes del capital financiero internacional. El Banco Mundial y el FMI han llegado a proponer la suspensión de los pagos de la deuda de algunos de estos países y han movilizado fondos para este fin. Pero los ricos políticos obligaron al Club de París (acreedores oficiales) y al Club de Londres (acreedores privados) a rechazar cualquier aplazamiento o anulación sustancial de la deuda de los países del Sur, para garantizar que las estructuras básicas de la servidumbre por deudas permanecieran intactas.

15.  Los gobiernos de los países imperialistas han tomado medidas de rescate en beneficio de los monopolios para evitar la bancarrota. A medida que la pandemia mundial evolucionaba, los gobiernos volvieron a reservar grandes sumas de dinero para proteger los intereses del capital, ya que los bancos centrales -siguiendo el ejemplo de la Reserva Federal de los Estados Unidos- redujeron el tipo de interés para proporcionar liquidez a los mercados de valores.

16. En el plano político, estamos asistiendo a una mayor intervención estatal, incluso en los países más liberales, para contener la propagación del virus, pero también para imponer el gran cierre y socavar algunos derechos básicos. En la India, por ejemplo, como en varios otros países, el gobierno ha retirado las leyes que protegían el trabajo y ha alargado la jornada laboral, así como en Alemania donde se ha promulgado una ley que amplía a 12 horas la jornada laboral en algunos sectores relacionados con la salud. En el Brasil y Sudáfrica, los desalojos de los trabajadores y campesinos más pobres de sus tierras u hogares se han convertido en una práctica común.

17.  Grandes grupos regionales como la Unión Europea se han mostrado incapaces de adoptar una política común frente a la pandemia. Por ejemplo, la Unión Europea no ha podido acudir en ayuda de Italia, afectada por la propagación del virus. Esto confirma entre los pueblos la idea de que esta comunidad no es más que un cártel de capitales y multinacionales,  lejos de ser una unión de los pueblos de Europa. Después de la primera ola, la UE se movilizó para salvar el capital; coherente con su proyecto imperialista, en sus políticas ha puesto el énfasis en la búsqueda de la ganancia del capital por encima de la salud y la vida de la clase obrera y los pueblos en general. Varios observadores han llegado incluso a predecir su inminente desmoronamiento.

18. En numerosos países, la burguesía impuso un «Estado de emergencia sanitaria» las cuales restringen, seriamente, las libertades democráticas. Las leyes de excepción son numerosas, se toman decisiones en «Juntas limitadas», se amplía el poder y las misiones de las fuerzas de vigilancia y represión. La violencia policial se está convirtiendo en un fenómeno común. El estado policial se está convirtiendo en el modelo. En varios países se está incrementando la obsesión por el trabajo debido a la pandemia, dando lugar a movimientos de protestas poderosos en los que, particularmente, la juventud ha estado activa, al igual que sindicalistas y otros sectores, tales como: Abogados, Maestros y Trabajadores de la Cultura.

19. La pandemia ha demostrado que a los estados y gobiernos no les importa mucho la solidaridad internacional; para ellos es un concepto hueco. La ayuda que han recibido algunos países no se ha hecho dentro de las alianzas tradicionales o dentro de la misma esfera o agrupación geográfica o política. Es más bien en relación con el futuro de las relaciones internacionales que deben ser colocadas. Así es como se debe entender la ayuda masiva proporcionada por China y Rusia a Italia, España y a varios países africanos. Así que la ayuda internacional ha sido la ocasión de enfrentamientos interimperialistas, luchas por la influencia entre las grandes potencias.

20.  Utilización de la crisis ambiental para salvar el capitalismo: Ha habido un mecanismo para reducir la “crisis ambiental” al “cambio climático” y ofrecer el “capitalismo verde” o – para ser más precisos – el “Green New Deal como una salvación a la crisis”. Este “Nuevo Acuerdo Verde” es simplemente el uso de fondos públicos para asegurar la transición de las empresas energéticas privadas del carbono a los combustibles renovables, sin preocuparse por los mineros de cobalto, litio y otros minerales necesarios para las baterías y pantallas de tecnología verde, ni por el impacto de esta política en muchos otros sectores, incluido el sector petrolero.

21. Si algo ha demostrado la crisis es que todas las medidas adoptadas por los gobiernos de turno se preocupan poco por la salud de sus ciudadanos y están destinadas a proteger el capital y la actividad de las empresas y a buscar los medios más rápidos para recuperar la producción y los beneficios, cualesquiera que fueran las consecuencias para la salud de los trabajadores y las vidas humanas.

II- Agudización de los conflictos interimperialistas

22. El orden capitalista internacional se caracteriza por la agudización de los conflictos interimperialistas. Hoy, el imperialismo estadounidense se encuentra en conflicto abierto con varios competidores imperialistas a la vez, no sólo con China. De hecho, los conflictos siguen enfrentando a los EE UU con sus adversarios clásicos como la Unión Europea, la Federación Rusa y Japón. Los ya frágiles equilibrios políticos y económicos se ven cada vez más alterados. La muerte clínica se impone a los tratados y acuerdos multilaterales celebrados en el marco de la OMC. Se recurre a medidas proteccionistas por ambas partes mediante la imposición de aranceles elevados, lo que desde 2017 hace prevalecer la lógica de la guerra comercial. Esto no se limita a la guerra sino-estadounidense, sino que se extiende a otras agrupaciones económicas, como la Unión Europea en conflicto tanto con los Estados Unidos como con China. De repente, se volvió a la conclusión de tratados bilaterales ante la falta de aplicación de los acuerdos multilaterales concluidos en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). China ha concertado acuerdos de libre comercio en Asia, y con la Unión Europea. Así pues, el comercio mundial se ve afectado por esta guerra. Pero esto no impide que China continúe con una exportación masiva de capitales, de bienes, asignando créditos, realizando inversiones en muchas regiones del mundo, incluida América Latina, considerada hasta cierto momento como el patio trasero de los EE.UU., sin tener en cuenta la naturaleza de los regímenes de sus socios.

23. En medio de estas contradicciones interimperialistas, se ha apurado el Brexit, la salida de Inglaterra de la Unión Europea, que es una expresión de contradicciones entre sectores de la burguesía en ambos, y del interés de los Estados Unidos en una mayor incidencia en la economía del Reino Unido.

24.  Estas contradicciones tienen distintas manifestaciones, una de ellas es la frenética  carrera armamentista. Según el informe anual del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), presentado en la apertura de la Conferencia de Seguridad de Munich, el gasto militar aumentó un 4% en 2019, el mayor incremento de la última década. En la apertura de esta reunión anual, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier dio un grito de alarma: “Año tras año, nos alejamos del objetivo de la cooperación internacional destinada a crear un mundo pacífico”, dijo. Lamentó que “la idea de una competición de las grandes potencias […] impregna la realidad de todo el planeta”. A esto hay que añadir la muerte, el año pasado,  del tratado INF sobre las fuerzas nucleares intermedias -con un alcance de entre 500 y 5.500 km- entre Estados Unidos y Rusia, y la probable extinción del tratado New Start sobre las armas intercontinentales en el 2021, que corre el riesgo de alterar el orden internacional. Los investigadores del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) confirman las mismas conclusiones. Dicen que la carrera armamentista nunca ha sido tan intensa en diez años, y que el total de los gastos militares mundiales alcanzó los 1.917 millones de dólares en 2019, según los nuevos datos. Los dos mayores presupuestos militares mundiales, los de Estados Unidos (685.000 millones de dólares) y China (181.000 millones), continúan su crecimiento exponencial, con un aumento del 6,6% en ambos países en 2019 respecto a 2018. El gasto de los Estados Unidos, por sí solo, aumentó en 53.400 millones de dólares el año pasado. “En Europa, la preocupación por Rusia continúa alimentando el crecimiento del gasto con un aumento del 4,2% desde 2018”, dijo el director del IISS. Un sentimiento reforzado por el temor a una retirada de los Estados Unidos, cada vez más centrado en Asia-Pacífico. Las potencias imperialistas se arman y obligan a los gobiernos de los países dependientes ser parte de este juego militar, provocan guerras reaccionarias locales, guerras de ocupación, como sucede en Siria, Yemen o Libia, con el propósito de ampliar o conservar sus zonas de influencia.

25.  Washington está cada vez más preocupado por el aumento masivo y acelerado de la capacidad militar china. Preocupaciones reforzadas por las ambiciones de Beijing en el desarrollo de armas hipersónicas, que podrían frustrar las defensas antimisiles. A medida que China refuerza su presencia militar en el Pacífico, los buques de guerra estadounidenses patrullaron agresivamente el Caribe, el Golfo Pérsico y el Mar del Sur de China. En otras palabras, la estructura general del imperialismo se ha visto sacudida, y no es probable que la tensión se disipe pronto en los hogares tradicionales (Oriente Medio, Golfo Pérsico, América Latina, Mar de China; Pacífico…). Por el contrario, es probable que en cualquier momento se enciendan nuevos focos de tensión.

26. Una vez que se ha confirmado su triunfo en las pasadas elecciones de noviembre, el presidente Joe Biden ha sido incisivo en declarar que “los Estados Unidos están de regreso al multilateralismo”. Busca recomponer la hegemonía del imperialismo norteamericano, restaurando relaciones con otros centros imperialistas que se habían debilitado en la presidencia de Donald Trump.  Ha hablado de dar un mayor énfasis a la competencia con China y Rusia, y de dar la debida atención al fortalecimiento del bloque Estados Unidos- Unión Europea en la OTAN.

27. Esta competencia se expresa en una disputa por el control del Polo Ártico, especialmente de Groenlandia y las Islas Paroy. El presidente norteamericano  Donald Trump llegaría a formular una solicitud de compra de la primera.

28.  La concentración de capital en el sector tecnológico no debe pasar desapercibida. Plantea al menos dos preocupaciones: en primer lugar, genera una burbuja especulativa de activos centrada en las empresas de alta tecnología y, en segundo lugar, extiende la influencia del capitalismo global por todo el mundo y permite el control de los datos que a su vez se utilizan para gestionar a las personas.

29. El crecimiento acelerado de la plataforma capitalista-donde las actividades económicas, profundamente conectadas a las plataformas de Internet, conforman la colección y análisis de « big data » la cual produce nuevas lógicas y consumos. 

30.  Las contradicciones interimperialistas son cada vez más agudas. El mantenimiento de las sanciones contra Venezuela e Irán ya no es unánime entre las potencias imperialistas. La Unión Europea se une a China y a Rusia para denunciar la actitud americana que constituye tantas violaciones de las decisiones de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad. Las resoluciones de las Naciones Unidas sobre Palestina son burladas por los americanos, su “trato del siglo” exige a los Estados árabes que “normalicen” con la entidad sionista y establezcan relaciones diplomáticas con ella, ignorando los legítimos derechos históricos del pueblo palestino. Observemos aquí que las fuerzas imperialistas clásicas no han perdido nada de su agresividad y siguen siendo muy activas en ciertas regiones del mundo, como el imperialismo francés en el África subsahariana, en la región sahelo-sahariana, como lo demuestran sus recientes intervenciones en Malí y en el Líbano en medio de la crisis. Otros países aprovechan estos conflictos para afirmarse como potencias regionales, como Turquía, que ha intervenido durante años en Siria, Libia y, más recientemente, en el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia.

31. La « Guerra en contra del terror » no disminuyó, por el contrario, es el pretexto para las intervenciones imperialistas en algunos países alrededor del mundo, particularmente en África. Los grandes poderes imperialistas, atascados en estas guerras, son responsables de miles de muertes en la población civil y por la destrucción de los países donde operan. En ocasiones buscan «subcontratar» estas guerras sucias a pandillas locales en el poder en estos países. La consecuencia principal de estas guerras aumenta la ira en estas poblaciones en contra de los ejércitos extranjeros y el grito para que se vayan

32. La burguesía monopolista intensifica su búsqueda de una salida a la crisis para asegurar la permanencia de su dominio. Y como señalamos en una resolución anterior (junio de 2020), juega con dos escenarios posibles: O bien logra mantener su principal opción que es el modelo neoliberal de explotación capitalista, con la dominación del mercado como principal organizador de la actividad económica y social, con el capital financiero como principal beneficiario, por lo que no hay que descartar que el sistema recurra a formas fascistas de dominación política; o bien el capital recurre a políticas neokeynesianas, con un importante papel del Estado en la inversión y la regulación de la actividad económica, acompañado de una política de concesión de migajas sociales para la clase obrera y el pueblo en general. Esto es lo que parece favorecer el fundador y todavía presidente del Foro de Davos, el economista alemán Klaus Schwab que propone un “gran reajuste”, en inglés, “The Great Reset”. En todo caso, quieren descartar a toda costa la tercera alternativa posible, es decir, la perspectiva de desarrollar un resultado revolucionario, una alternativa en la que nos posicionamos como partidos marxistas-leninistas.

III- La resistencia popular y las tareas de los marxistas leninistas

33.  Durante nuestra última sesión plenaria, saludamos las continuas protestas populares (Ecuador, Francia, Sudán, Líbano, Irak, Argelia, Chile…) que ya anunciaron el color para el año que viene. En los Estados Unidos, entre marzo y abril, se produjo un movimiento huelguístico –en Amazon, Whole Food, General Electric-  y a inicios del 2020, justamente antes de la pandemia en la India un huelga general con 250 millones de trabajadores, que tuvo una nueva expresión a fines del mes de noviembre. Estos movimientos no tenían fin y crecían en alcance y número y ninguna región del mundo se salvaba. Algunos observadores ya hablaban de una segunda ola que anuncia una nueva década de grandes movimientos populares y quizás incluso procesos revolucionarios. Al igual que los movimientos de la década anterior, las nuevas protestas denuncian las desastrosas consecuencias de las políticas neoliberales, los fallos estructurales en todos los ámbitos de la vida y exigen el fortalecimiento de los derechos económicos y sociales, pero también la concesión de las libertades democráticas usurpadas por los regímenes autoritarios y dictatoriales. Sin coordinación alguna, encontramos las mismas reivindicaciones que se expresan en todas partes: denuncia del alto coste de la vida, del desempleo, de las desigualdades sociales y regionales, de las políticas de austeridad, de las dificultades de acceso a los servicios sociales (educación, salud, cobertura social, etc.), de la corrupción, del nepotismo, del clientelismo,  y la represión de la protesta social debido al incremento de los estados policiales.

34. Estos movimientos integran a diferentes categorías sociales, incrementando el número: la clase obrera y las masas trabajadoras, empleados, trabajadores precarios, elementos de las clases medias empobrecidas, estudiantes, mujeres, graduados desempleados, las clases trabajadoras urbanas,  los sectores indígenas, en especial rurales en América Latina.  Lo que los moviliza es el deterioro de sus condiciones de vida y acusan al Estado de ser responsable de ello, por su sometimiento a las órdenes de las instituciones financieras internacionales, a pesar de que han llevado a muchos países dependientes a la quiebra y a la bancarrota.

En los países desarrollados, están adquiriendo más y más importancia en los movimientos sindicales y sociales la participación de la clase obrera y de los empleados en los sectores vinculados a la producción en general; igual trabajadores del servicio público, en particular, el de la salud, transportes públicos y otros;  quienes han luchado por años en contra de la eliminación de los mismos ya que son esenciales para las masas trabajadoras, en contra de la privatización, están adquiriendo más y más  importancia en los movimientos sociales y sindicalistas.

35. Excluyendo las huelgas obreras, existe similitud en los medios de lucha de las masas: manifestaciones, ocupación de espacios públicos, bloqueo de actividades económicas o de locales de la autoridad pública, desobediencia civil, etc. y en su modo de organización: asambleas sectoriales y locales, a menudo a nivel de distrito, que promueven la participación directa y la solidaridad popular en una red. En algunos casos, expresan desconfianza en los partidos políticos e incluso en los sindicatos o asociaciones; en otros, cooperan con ellos sin darles, sin embargo, la oportunidad de influir en sus decisiones. Consideran que estas formas de organización son arcaicas e incapaces de movilizar a las masas. Sus medios preferidos de comunicación con su público objetivo son las redes sociales y las nuevas tecnologías.

36. Si la pandemia ha afectado a estos movimientos en vista del confinamiento general impuesto al conjunto de la población, asistimos desde hace varios meses -y a pesar de la segunda ola de la pandemia- a una reanudación del movimiento no obstante la represión que se está llevando a cabo en algunos países como Argelia, donde se fomentan los juicios de opinión contra los activistas. El pueblo saharaui continúa la lucha por su autodeterminación, con la conducción del Frente Polisario. En el Iraq, a pesar de la sangrienta represión (que dejó más de 300 muertos) por parte del Estado y las milicias sectarias, la protesta continúa. Mientras que en el Sudán o en Malí, la intervención del ejército para impedir la radicalización del movimiento, y el juicio político en ambos casos del presidente en ejercicio ha abierto la puerta a la recuperación del movimiento. El retorno gradual a la normalidad de la vida después de la primera ola de la pandemia ha hecho posible algunas victorias parciales registradas aquí y allá, como en Chile, donde un gran movimiento de protesta llevó a la organización de un referéndum que tuvo lugar, pronunciado por una mayoría de 79℅ de los votos para la elección de una Asamblea Constituyente cuya tarea será elaborar una nueva constitución para el país, o en Bolivia donde la resistencia popular al golpe de Estado se expresó en una contundente derrota electoral de las posiciones reaccionarias, pro imperialistas y neoliberales. También hemos sido testigos de una gran protesta en EEUU, que se extendió a otros países, especialmente a los países europeos, en contra del asesinato de George Floyd, del racismo y la xenofobia.

37. Las tareas que incumben a los marxistas leninistas de todo el mundo son claras: fortalecer los partidos que ya existen y que hoy están unidos en la CIPOML, trabajar en otros países para crear otros nuevos, fortalecer las relaciones con la clase obrera y otros sectores y acumular fuerzas. Las condiciones objetivas son hoy favorables. La política de los partidos revolucionarios será más fácil de defender ante este desorden de las masas populares en busca de respuestas a sus dificultades cotidianas. Debemos explicar que el capitalismo no es inevitable, que no es eterno y que una alternativa revolucionaria es posible. La propaganda de la alternativa socialista debe estar al orden del día. Debemos también estar dispuestos a participar en los movimientos populares espontáneos, a organizar otros en torno a ejes de lucha que unan las potencialidades, que puedan reunir a todas las víctimas del sistema capitalista. Los comunistas deben estar en la vanguardia de las luchas por la defensa y la consolidación de los derechos económicos y sociales de las clases trabajadoras, por la lucha contra la privatización de los servicios sociales (educación, salud, seguridad social). Estas reivindicaciones podrían promover formas comunes de lucha con otras fuerzas. De ahí la necesidad de trabajar para construir alianzas y frentes de lucha. Otra tarea no menos importante que corresponde a nuestros partidos, es la necesidad de desarrollar la lucha ideológica contra la ideología burguesa reinante, pero también contra todas las ideas oportunistas y revisionistas que se están imponiendo en el seno de la clase obrera y que le impiden cumplir su misión histórica. También debemos desarrollar todas las formas de solidaridad internacional con las fuerzas revolucionarias y progresistas.

38. En este contexto internacional,  sigue vigente la política de los comunistas de Frente Popular Antiimperialista y Antifascista, que en cada país tendrá formas específicas acorde con las realidades de cada uno, en busca de conquistar el poder político.  Igual, es de rigor mantener la lucha contra el imperialismo en tanto sistema mundial;  visión que no hace distinción alguna entre imperialistas más o menos peligrosos. El imperialismo es un sistema mundial y como tal es blanco de la lucha de los comunistas y revolucionarios.

Febrero, 2021