La situación política internacional – 2022

I. Vivimos en un mundo en el que crece la pobreza y se ahondan las desigualdades sociales

Los efectos provocados por la crisis económica del capitalismo en el año 2020, por la pandemia del Covid 19 y por la guerra interimperialista que tiene a Ucrania como escenario, muestran una profunda huella en la economía mundial y una gran afectación a las condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos.

El optimismo en los análisis e investigaciones de organismos internacionales paraestatales que hasta hace poco pregonaban el «fin de la crisis y el salto a la recuperación», nunca pudieron ocultar el estremecimiento sufrido por la economía mundial y su preocupación por los años que se necesitaría para —en el ámbito social— llegar a los niveles existentes hasta antes del estallido de la pandemia y la crisis de la economía capitalista del 2020, que por cierto, de ninguna manera eran halagadores. Mas, con el estallido de la guerra, se han prendido las alarmas debido a la desaceleración en el crecimiento de la economía mundial, la elevada inflación, los riesgos de estanflación e incluso que muchos países caigan en recesión.

Recuperación económica

La economía capitalista vive la fase de recuperación de la crisis, pero esta se presenta sinuosa. Las previsiones de crecimiento de la economía mundial hablaban de una expansión ­en torno del 5,7 % en el año 2021 y del 4,9% en el 2022. El estallido de la guerra interimperialista en Ucrania está provocando un remezón en la economía mundial, las previsiones de crecimiento económico son revisadas a la baja por todos los organismos internacionales; ahora se prevé que el crecimiento mundial disminuya bruscamente del 5,7 % en 2021 al 2,9 % en 2022 y sea de 3 % en 2023 y 2024.  Este año, el crecimiento de las economías capitalistas más desarrolladas disminuirá al 2,6%, el de las denominadas economías emergentes y en desarrollo al 3,4%. El crecimiento de Estados Unidos será 2,5%, el de China 4,3%, India crecerá un 7,5%, mientras que se prevé una caída al -8,9% en el caso de Rusia. [1]

La recuperación de la producción industrial en las economías capitalistas más desarrolladas ha tenido manifestaciones diversas[2]. China, durante la crisis nunca dejó de tener un crecimiento positivo, su promedio en el año 2020 fue de 3,4%, saltó al 24,6 % en el primer trimestre de 2021 y en septiembre su crecimiento fue 3,1%; en Estados Unidos el decrecimiento se presentó incluso en el primer trimestre del año 2021, pero creció el 14,7 % en el segundo trimestre y en septiembre se ubicó en el 4,6%; Japón también experimentó un crecimiento positivo solo desde el segundo trimestre de este año 2021 con el 19, 9%, manteniéndose positivo hasta agosto, pero en septiembre su comportamiento fue negativo, -2,3%; en la Zona Euro (variación interanual) la recuperación se expresó en el primer trimestre del año anterior (3,6%) y creció al 23,6% en el segundo trimestre[3].

En cuanto a la variación interanual, el crecimiento de la producción industrial fue del 1,2% en abril de 2022 con respecto al año anterior, siendo las cifras de crecimiento por país y regiones las siguientes: – 0,7% en la Eurozona, 6,3 en EE. UU., 1,2% en Gran Bretaña, – 3,8% en Japón y – 2,2 % en China, donde se implementó la política de tolerancia cero contra el Covid 19 en muchas provincias, incluida Shanghái, 0,6 % en América Latina y – 0,5 % en Europa del Este.

Comercio mundial

Se observa también un incremento del volumen del comercio mundial de mercancías. La Organización Mundial de Comercio, en octubre de 2021, anunció sus previsiones de crecimiento para ese año y para el 2022: el 10,8 % y el 4,7 % respectivamente; seis meses antes, pronosticó que el crecimiento de este año llegaría al 8,0%. En abril de este año hizo público un nuevo análisis, en que prevé un crecimiento del 3% del volumen de comercio mundial de mercancías en 2022, cifra inferior al 4,7% previsto en octubre de 2021.  Incide para ello no solo la guerra en Ucrania, sino además los confinamientos establecidos en China para evitar una nueva propagación del Covid 19.

Las economías capitalistas más fuertes tuvieron los mejores resultados, mientras hay regiones que registran índices muy por debajo del promedio mundial. El crecimiento del volumen de las exportaciones en 2021 fue del 8,8% en América del Norte, el 6,8% en América del Sur, el 7,9% en Europa, el 1,4% en la CEI, el 5,1% en África, el 7,3% en Oriente Medio y el 13,8% en Asia. Las importaciones tuvieron el siguiente comportamiento en su crecimiento: el 12,6% en América del Norte, el 25,8% en América del Sur, el 8,1% en Europa, el 10,7% en la CEI, el 4,2% en África, el 5,3% en Oriente Medio y el 11,1% en Asia. «En 2021, el crecimiento del comercio de mercancías en términos nominales difirió considerablemente del crecimiento en términos de volumen (reales) debido a las fuertes fluctuaciones de los precios registradas a lo largo del año. El valor del comercio mundial de mercancías, medido por el promedio de las exportaciones y las importaciones, aumentó un 26% en 2021, lo que significa que los precios de exportación e importación se incrementaron un 15% en promedio durante el año. El valor en dólares del comercio aumentó un 59% en el caso de los combustibles y productos de la minería, un 19% en el de los productos agropecuarios y un 21% en el de las manufacturas», señala un informe presentado por la OMC en abril de este año.[4]

Para este año se prevé el siguiente crecimiento del volumen de las exportaciones: el 3,4% en América del Norte, el -0,3% en América del Sur, el 2,9% en Europa, el 4,9% en la CEI, el 1,4% en África, el 11,0% en Oriente Medio y el 2,0% en Asia; en cuanto a las importaciones será del 3,9% en América del Norte, el 4,8% en América del Sur, el 3,7% en Europa, el -12,0% en la CEI, el 2,5% en África, el 11,7% en Oriente Medio y el 2,0% en Asia. En cuanto a los países calificados como «menos adelantados», los volúmenes de exportación e importación aumentarían en 2022 un 3,5% y un 6,6%, respectivamente. En el caso de todas las regiones, con excepción de Oriente Medio, las previsiones para 2023 se han revisado a la baja.[5]

Crisis de suministros

El consumo mundial, fuertemente deprimido sobre todo durante los meses en los que se establecieron duras medidas de restricción a la población, experimentó un efecto rebote cuando paulatinamente el mundo fue retornando a la «normalidad». Pero las empresas que pararon o disminuyeron la producción empezaron a tener dificultades para cubrir la demanda mundial, las compañías navieras se vieron sobrepasadas en su capacidad de transportación, al igual que los puertos marítimos para el embarco y desembarco de mercancías, dando lugar a un fenómeno conocido como la «crisis de la cadena de suministros». El comercio marítimo está presente en el 90% de las cadenas logísticas, muchas compañías se plantearon superar la crisis acercando las cadenas de suministros a puntos más próximos a Europa y relocalizar su producción para reducir la dependencia de Asia, pero estalló la guerra. «En China están localizados ocho de los diez puertos más importantes del mundo. Y durante 2020, EEUU concentró allí los pedidos que antes realizaba a otros países asiáticos, que se encontraban más afectados por los confinamientos».[6]

El fenómeno provocó el encarecimiento de los fletes hasta un 500 %, lo que implica enormes utilidades para las pocas empresas navieras que dominan ese transporte y encarecimiento de los productos en el mercado. «La naviera más grande del mundo, la danesa Maersk, ha presentado unos resultados espectaculares. La compañía multiplicó por cinco las ganancias operativas hasta los 5.900 millones de dólares y ha registrado su mejor trimestre en beneficio desde 2014 y el más rentable de sus más de 100 años de historia».[7]

Con el propósito de evitar roturas de stock muchos apuestan al incremento de pedidos y al acopio de mercancías, alimentando así la congestión en fábricas, puertos y transporte marítimo.

La situación es más compleja de lo que inicialmente se dijo del «atasco de buques», tiene implicaciones diversas, no solo se trata de problemas al mover productos de un lugar del mundo hacia otro: las industrias no tienen capacidad de cubrir la oferta, luego de haber recortado la compra de materias primas —por la disminución del consumo— ahora estas no llegan a tiempo; los precios de las mercancías suben, presionando hacia arriba una inflación ya preocupante a nivel mundial, explicada antes como un fenómeno transitorio; la escasez de chips y metales como acero, aluminio y cobre afecta la producción de varios sectores industriales, como la informática, automotriz, juguetería.

Este fenómeno puso en entredicho los índices previstos de crecimiento de la economía mundial, al tiempo que se advirtió su incidencia negativa en los los precios de las acciones y propiedades de muchas empresas. (Amazon advirtió que sus ganancias del cuarto trimestre del 2021 podrían desaparecer y Apple dijo que perdió seis mil millones en ventas, debido a la incapacidad de satisfacer la demanda y que podría perder más en el último trimestre[8]).

Crisis energética

Los problemas relacionados con la producción energética, que se advertían desde el año anterior, han devenido en crisis luego del estallido de la guerra en Ucrania: los precios de todas las fuentes de energía se han destapado. La afectación que este hecho provoca en la economía de los países y en las condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos es evidente.

En septiembre de 2021, los precios de la energía se dispararon en Europa, pero tres meses antes ya se advertía que en los 38 países integrantes de la OCDE se pagaban, en promedio, 18,6% más, esto es el ritmo más alto desde septiembre de 2008. El costo del gas natural por mayor alcanzó los máximos históricos en Reino Unido, Francia, España, Alemania e Italia; las facturas que pagan los hogares y las empresas también se dispararon; en el 2021 se produjo un aumento sin precedentes en el precio del gas en los mercados mundiales, superior al 170%. Las industrias ven cómo se elevan los costes de producción: algunos fabricantes de acero británicos suspendieron sus operaciones porque quebraron debido a que sus costes se dispararon, la situación no es distinta en muchos otros casos.; la empresa noruega de fertilizantes recortó la producción de amoniaco en Europa en torno a un 40% debido al precio récord del gas natural, para abastecer el mercado recurrirá a plantas de otras partes del mundo. Fenómenos similares pesarán en la economía europea e incidirán en los índices inflacionarios. En Estados Unidos, los precios de la gasolina se han disparado un 52% en el último año, llegando a niveles históricos; en Europa también se han registrado precios sin precedentes y estos continuarán elevándose por el incremento del precio del barril del petróleo; según Goldman Sachs, entre julio y septiembre de este año, el promedio del barril de WTI se ubicará en USD 137, anteriormente había proyectado que el precio fluctuaría en USD 119.

La confluencia simultanea de problemas en la comercialización del petróleo y del gas, de sus altos precios, al igual que en la electricidad, configuran una crisis que —se dice—  sería mayor que la crisis del petróleo de los años setenta y ochenta y, probablemente, durará más.

Peligrosos índices en la inflación

El incremento de la inflación es otro de los elementos característicos del mundo actual: crece el precio de la energía, de las materias primas, de los bienes de consumo, de los alimentos; se afecta las condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos.

La inflación actual no tiene precedentes en lo que va del siglo. El índice de precios al consumidor en los 19 países que conforman la Eurozona se incrementó en 8,1% en mayo, la fuerte tendencia al crecimiento de los precios inició en noviembre del año pasado, desde entonces, cada mes marca un record de su serie histórica[9]; en Estados Unidos, el índice de precios al consumo se disparó en mayo un 8,6% respecto a 2021, el mayor aumento desde diciembre de 1981, según datos del Gobierno; América Latina reportó una inflación general del 7,2% en el 202, sin contar los países con inflación crónica, como Argentina, Haití, Surinam y Venezuela, este último es el país donde más subieron los precios en el 2021,  el IPC interanual en 2021 fue del 686,4% y el año anterior del 1.197,5%. Según la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, la inflación regional sigue la tendencia mundial y en 2022 será del 8,2%. África continuará siendo la región más afectada por la inflación, pero debe tenerse en cuenta que hay enormes diferencias entre sus países, por ejemplo, Sudán tendrá una tasa inflacionaria superior al 200%.

Los gobiernos intentan controlar la escalada de precios subiendo las tasas de interés, pero el efecto de esas medidas resulta negativo, pues, provocan la desaceleración económica. La respuesta de la Reserva Federal de EEUU se redujo a una palabra: paciencia. A la hora de predecir el final de este fenómeno, tanto el Tesoro como el Gobierno de Joe Biden se equivocaron, dijeron que la inflación volvería a su causes normales a finales de 2021; luego dijeron que será un año más tarde.

Varios organismos internacionales señalan que el promedio mundial de la inflación en este año rondará el 7,5% y que continuará hasta 2024.

En octubre del año pasado  se marcó un record en el costo de los productos elaborados en China, y su impacto fue mundial. El índice de precios al productor aumentó un 13,5% con respecto a hace un año, trepando desde el 10,7% de septiembre, según informaciones de la Oficina Nacional de Estadística de China. Cuando los costos de los productos crecen en China, la preocupación es general por el impacto e importancia que «la fábrica del mundo» tiene en la cadena de suministro mundial. China está creciendo al ritmo más lento en un año, a medida que los problemas energéticos, las interrupciones en el transporte marítimo y el agravamiento de la crisis inmobiliaria hacen mella.

El alto nivel de inflación que presiona con fuerza sobre la economía, unido al lento crecimiento y en algunos casos estancamiento de la economía y a las altas tasas de desempleo, advierten de un posible proceso estanflacionario.

Los precios de los alimentos se disparan

El precio de los alimentos en el mundo llegó a su nivel más alto en los últimos 10 años en septiembre del año pasado, la cotización de los alimentos más consumidos en el planeta escaló un 1,2% respecto a agosto y casi un 33% respecto al mismo mes del año pasado. Pero el fenómeno no quedó allí, actualmente el costo de los productos básicos aumenta al mayor ritmo de las últimas décadas, los afectados —en general— son los sectores más empobrecidos y los trabajadores.  

El último año, el precio del trigo se disparó un 41%; el maíz tuvo un ascenso del 38% desde septiembre del año pasado; los aceites vegetales se dispararon en 60% los últimos doce meses; la subida de la carne es del 26% (particularmente de ovino y bovino, porque la de cerdo y aves de corral ha disminuido, tras ascensos anteriores). El encarecimiento de los cereales se produce pese a que la producción está en niveles récord, pero aún es insuficiente para cubrir las ingentes necesidades de consumo.

El encarecimiento de los alimentos y la falta de estos en algunas regiones pone en riesgo de hambruna a millones de personas, particularmente en África. «Alrededor de 193 millones de personas en 53 países o territorios viven inseguridad alimentaria aguda o en situaciones peores. Esta cifra representa un incremento de casi 40 millones de personas en comparación con las cifras máximas ya registradas en 2020. De dichas personas, más de medio millón de personas (570 000) habían alcanzado la fase más grave de inseguridad alimentaria aguda —la fase de catástrofe— en Etiopía, el sur de Madagascar, Sudán del Sur y Yemen, señala un informe presentado por la «Red mundial contra las crisis alimentarias»[10]

Crisis climática

Un fenómeno aún más complejo se presenta en el mundo para crear la tormenta perfecta: la crisis climática.

Millones de personas —especialmente las más pobres— han sido afectadas por inundaciones, sequías, incendios forestales, reducción de los glaciales, aumento del nivel de los océanos, reducción de la productividad de los suelos agrícolas, tormentas cada vez más fuertes y frecuentes, provocadas por una crisis climática en la que las potencias capitalistas más poderosas[11] y sus empresas monopólicas tienen la principal responsabilidad, debido al insaciable saqueo de los recursos naturales, la emisión de gases tóxicos de sus industrias en el ambiente[12], la afectación de cuencas hidrográficas, la deforestación de millones de hectáreas, la contaminación de mares y ríos, la sobrepesca, etc. El número de desastres provocados por el clima se ha triplicado en 30 años; para la década de 2030, grandes zonas de África meridional y oriental, del cuerno de África y de Asia meridional y oriental experimentarán un mayor riesgo de sequías, inundaciones y tormentas tropicales.

Durante la última década los desastres provocados por el clima han obligado a más de 20 millones de personas a desplazarse internamente cada año como promedio. Cerca del 80% del total de personas desplazadas durante la última década residen en Asia.

El sector agrícola es el más afectado por los «desastres naturales», padece el 63% de las repercusiones de catástrofes, pues, depende del clima, la tierra y el agua.

Frente a la reacción generalizada de los pueblos ante el cambio climático, la burguesía internacional, a pesar de tergiversar la cuestión con soluciones inter sistémicas, no ha podido impedir que el debate sobre este tema sea público. En la Conferencia de Cambio Climático de la ONU, COP26, los representantes de los gobiernos hablaron sobre la necesidad de tomar acciones urgentes «para rescatar a la humanidad». Sin embargo, el cambio climático —que ha llegado al nivel de en una crisis— se relaciona directamente con el modo de producción capitalista, que no duda en evaluar la destrucción del medio ambiente como un aspecto de la acumulación de capital. Las políticas ejecutadas por los Estados burgueses no están orientadas a proteger la naturaleza, continúan aumentando la contaminación y su destrucción se profundiza sin cesar.

La COP26, una vez más, se planteó como objetivo limitar como mínimo el calentamiento global a 1,5 grados Celsius, límite establecido ya en la COP21 en diciembre de 2015; las proyecciones más recientes estiman que el mundo se dirige casi al doble, a más de 2,7 grados Celsius. En la cumbre, el número de delegados de los monopolios internacionales fue superior al de representantes de todos los países presentes, tienen más poder que estos, lo que da indicios de cuál será el rumbo de sus resoluciones.

Capitalismo Verde

Desde los mismos círculos capitalistas se viene trabajando la idea de implementar un «sistema de economía verde», que daría solución a los problemas ambientales, al crecimiento económico y al desempleo.

Forma parte de este planteamiento el discurso de corregir las distorsiones del mercado, y ponerlo al centro para reparar los problemas ambientales, lo que implica la privatización y mercantilización de todos los componentes de la naturaleza, convirtiendo a esta en un conjunto de objetos que puede ser apropiado y valorizado, como cualquier insumo resultante del proceso de producción capitalista; habla también de la introducción de tecnologías y procesos de producción que serían menos dañinos para el medio ambiente. El mercado del carbono es uno de sus propuestas.

Por sobre cualquier enunciado «ambientalista», está el interés de la burguesía de encontrar y mantener nuevas ámbitos y formas de acumulación capitalista. Económicamente, implica el desangre de los fondos públicos a favor de las empresas que, supuestamente, tienen buenas prácticas ambientales; se alimenta en la población el concepto capitalista costo-beneficio a través de la implementación de proyectos supuestamente ambientales, pagados por la misma población, que son distintos a la visión de economía ecológica;  los países pierden soberanía a través de los programas de canje de la deuda, puesto que los tenedores de los papeles de deuda deciden el tipo de proyectos que deben ser implementados. Por ello no es raro que poderosos grupos monopólicos internacionales aparezcan como abanderados de la transición hacia un «capitalismo verde».

Facciones burguesas especulan con este discurso y han constituido «partidos verdes» que aparecen como progresistas, pero en los hechos son instrumentos para garantizar la permanencia del sistema.

Se amplía la brecha entre trabajadores y los dueños del capital

En este contexto mundial existe una lacerante situación que enfrentan los trabajadores y los pueblos en todo el mundo, mientras que, en contraparte, crecen los niveles de concentración y centralización de la riqueza en pocas manos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que el año 2020 se perdió el 8,8 por ciento del total de horas de trabajo, el equivalente a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo; la mitad de estas horas se debió a la destrucción de fuentes de empleo. En relación a 2019, el empleo total se redujo en 144 millones de trabajadores; de no ser por la pandemia —señala la OIT— se habrían creado unos 30 millones de nuevos puestos de trabajo en 2020 en todo el mundo. Los índices de pérdidas de horas de trabajo se mantienen en cifras altas en lo que va de este año; el primer trimestre se observó un déficit de horas de trabajo totales del 4,8 por ciento y del 4,4 por ciento en el segundo trimestre, esto es, 140 millones de empleos a tiempo completo en el primer trimestre y 127 millones en el segundo trimestre[13]. Las regiones más afectadas son América Latina, Europa y Asia Central.

En unos casos la reducción de salarios como consecuencia de la disminución de la jornada laboral o de la ampliación de la jornada sin aumento salarial (de acuerdo con las necesidades de los capitalistas), en otros casos la generalización del trabajo en el domicilio han provocado un desempleo creciente y esto significó contracción del mercado interno, la caída de los ingresos y profundización de la pobreza. Los datos que al momento se conocen respecto del comportamiento de los salarios muestran una presión a su disminución o a un incremento menos acelerado que en el período 2006-2019, es decir previo a la crisis. La OIT prevé para este año la creación neta de 100 millones de puestos de trabajo, que «seguirá siendo más bajo que su nivel previo a la crisis». Además, calcula que «el déficit mundial de puestos de trabajo inducido por la crisis se situará en 75 millones en 2021 y en 23 millones en 2022. El correspondiente déficit de horas de trabajo en 2021 asciende al 3,5 por ciento, lo que equivale a 100 millones de empleos a tiempo completo. El incremento del desempleo se mantendrá, pasando de 187 millones en 2019 a 220 millones en 2021. La recuperación sería algo más rápida en los países de ingresos altos. 

Los trabajadores informales se han visto gravemente afectados por la crisis; en el año 2019 se calculaba que el 60,1 por ciento de la fuerza de trabajo mundial estaba constituida por estos, aproximadamente 2 000 millones de personas. «Los asalariados  informales tenían tres veces más probabilidades que los asalariados formales, y 1,6 veces más probabilidades que los trabajadores por cuenta propia, de perder sus puestos de trabajo a consecuencia de la crisis».[14]

Las mujeres han sido más duramente afectadas por la crisis; el empleo femenino se ha visto reducido en un 5 por ciento en el 2020, frente a un 3,9 por ciento de los hombres; además, el haber tenido que intensificar las actividades de cuidado y educación de los niños en el hogar ha provocado un aumento del tiempo de trabajo no remunerado. Las mujeres han dejado de recibir 800 000 millones de dólares de ingreso a nivel mundial debido a la pandemia. Los ingresos perdidos en 2020 equivalen a la riqueza conjunta de 98 países.

Para millones de jóvenes, este período ha significado —también— la imposibilidad de incorporarse al trabajo productivo o se han visto obligados a aceptar empleos con salarios más bajos que los establecidos oficialmente, debido a que existen menos puestos de trabajo. Millones de ellos también se vieron obligados a abandonar sus estudios, debido a las dificultades económicas. De esta manera, ha crecido el número de jóvenes que no trabajan ni estudian.

Hay estudios que develan que cada minuto once personas mueren por hambre y malnutrición, superando la tasa de defunciones por Covid 19, que es de siete personas por minuto. Se calcula que, en la actualidad, 193 millones de personas en el mundo viven en situación de crisis alimentaria o peor, lo que supone 40 millones de personas más que el año 2020. Dos de cada tres de estas personas pasan hambre a consecuencia de la guerra o conflictos internos en sus países. El número de personas que viven en condiciones cercanas a la hambruna se ha multiplicado por seis desde el comienzo de la pandemia. La situación se tornará aun más compleja debido al aumento del precio de los alimentos.

Durante la pandemia cada 30 horas surgió un nuevo mil millonario y, para este año, se espera que 263 millones de personas se vean sumidas en la pobreza extrema, esto es un millón de personas cada 33 horas. Actualmente más de 1 300 millones de personas viven con menos de 1 dólar al día. Una trabajadora o trabajador que se encuentre en el 50 % más pobre del mundo tendría que trabajar 112 años para obtener los mismos ingresos que lo que una persona del 1 % más rico consigue en un solo año.

La otra cara de la moneda es lo que ocurre con la gran burguesía, con los poderosos grupos monopólicos, para muchos de los cuales la pandemia ha sido una oportunidad para aumentar sus ganancias.

Los milmillonarios (2668 en total) aumentaron sus riquezas más durante los 24 primeros meses de la pandemia que durante los 23 años que transcurrieron entre 1987 y 2010. Actualmente acumulan una riqueza equivalente al 13,9 % del PIB mundial, habiéndose triplicado desde el año 2000, cuando suponía el 4,4 %. Un estudio de Oxfam revela que los monopolios de los sectores energético, alimentario y farmacéutico  están logrando beneficios sin precedentes. Las fortunas de los milmillonarios de los sectores de la alimentación y la energía se han incrementado en 453 000 millones de dólares en los últimos dos años, lo que equivale a mil millones cada dos días. Cinco de las principales empresas energéticas (BP, Shell, Total Energies, Exxon y Chevron) se embolsan en conjunto 2 600 dólares en beneficios cada segundo.[15] La riqueza de los 20 milmillonarios más ricos supera el PIB de todos los países de África subsahariana juntos.

Millones de desplazados

Las guerras, la pobreza, la inseguridad y el cambio climático son causas para que millones de hombres y mujeres se vean forzadas a abandonar sus regiones de vivienda y países de residencia, para buscar una opción de vida o sobrevivencia en otros territorios o países.

Al finalizar el año 2020, ACNUR reconocía que a nivel global había 82,4 millones de personas desplazadas por la fuerza; el problema va en aumento, en junio de este año el mismo organismo de la ONU señaló que los desplazados ya superaban los 84 millones. Las medidas adoptadas por los Estados para prevenir el contagio del Covid19 ha provocado graves conflictos en las fronteras a quienes se han visto obligados a abandonar su terruño, así como otras políticas establecidas por los gobiernos para evitar el ingreso de migrantes.

La situación es dramática, se observa caravanas masivas de personas que recorren cientos y miles de kilómetros para alcanzar el país que se han planteado como objetivo; los niños y niñas —que representan el 30% de la población mundial, pero son el 42% del total de las personas desplazadas por la fuerza— resultan duramente afectados porque se ven impedidos de seguir sus estudios, pierden a sus padres, han sido encarcelados (como en los EEUU), entre otros graves problemas.

El 68% de desplazados provienen de 5 países: Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur, Myamar. En África, el desplazamiento interno afecta a cerca de 51 millones de personas, los puntos más críticos se observan en República Democrática de El Congo, Etiopía y República Centroafricana.[16]

Los desplazados no solo deben enfrentar la tragedia de abandonar sus hogares y países, además sufren las conductas xenófobas promovidas en muchos países por fuerzas políticas de derecha, la sobreexplotación laboral, la ausencia o limitadas políticas estatales para garantizarles seguridad, la criminalización de su condición por carecer de papeles.

Deuda externa

El abultado endeudamiento externo pende como una espada sobre la economía mundial, muy especialmente en los países de menores ingresos. La carga de la deuda externa, en relación al Producto Interno Bruto ha llegado una cifra record. Según el Banco Mundial, en «los países de bajos ingresos totalizó 860 000 millones de dólares, un incremento de 12% en comparación con los niveles de 2020. […] Sumando los países de ingresos medios y bajos, la deuda externa se incrementó 5,6% en 2020 y llegó a representar 8,7 billones de dólares. […] En todos ellos, el aumento del endeudamiento externo superó el crecimiento del ingreso bruto nacional (IBN) y de las exportaciones.»[17]

La proporción entre la deuda externa y el PIB subió a 42% el año pasado, desde 37% existente en 2019, mientras que la relación entre la deuda y las exportaciones llegó a 154%, desde el 126% anterior. Los cálculos no incluyen a China.

China se ha convertido no solo en el mayor prestatario de los países ingresos bajos y medios, sino también en uno de los mayores acreedores. «La deuda combinada de los países de renta baja y media con China era de 170.000 millones de dólares a finales de 2020, más de tres veces el nivel comparable en 2011. Para poner esta cifra en contexto, las obligaciones combinadas de los países de ingresos bajos y medios con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento eran de 204.000 millones de dólares a finales de 2020 y con la Asociación Internacional de Desarrollo 177.000 millones de dólares.[18] La mayor parte de la deuda con China se relaciona con grandes proyectos de infraestructura y de infraestructura y operaciones en las industrias extractivas».[19]

Criptomonedas y especulación financiera

La especulación financiera, elemento intrínseco del sistema capitalista-imperialista, ha encontrado una nueva vía de acumulación a través de las criptomonedas (moneda digital descentraliza), aparecidas con el Bitcom luego de la crisis de 2008. Su auge se produce en momentos de caída general de la tasa de ganancia y por inversiones que buscan la especulación y no la producción, que se benefician de la ausencia de regulaciones; el mecanismo utilizado no deja rastros, por ende es utilizado para operaciones ilegales. Un problema adicional que acompaña a la especulación financiera de estas es el consumo irracional de energía sin ningún valor[20].

El 10 de noviembre de este año, la página https://coinmarketcap.com registraba un número impresionante de criptomonedas, 13.969; veinticuatro horas después había 86 más. En ese mismo período el valor de todas ellas pasó de 2,79 billones de dólares a 2,84 billones de dólares; un año antes el valor toral era de 440.000 millones, es decir, en los últimos doce meses ese valor se multiplicó por 6,4.

No estamos frente a dinero, pues, no es aceptada como una medida de valor universal para cubrir deudas o la compra de productos, debido a la volatilidad, inseguridad e incertidumbre de su precio; son registros digitales que otorgan beneficios vía especulación, impulsan el incremento de la deuda y destruye la economía productiva.

II. Se agudizan las contradicciones interimperialistas

Las disputas interimperialistas constituyen un elemento sobresaliente en el escenario político internacional. Las pugnas entre las dos economías más grandes del planeta,  Estados Unidos y China, por mantener y ampliar sus zonas de influencia económica y política concentran la atención mundial, pero no son las únicas. Todas las potencias imperialistas quieren mantener o ampliar sus espacios, sus zonas de influencia, sus mercados para invertir capitales y extraer riquezas, en ese propósito buscan alianzas que —sin embargo— no eliminan las contradicciones existentes entre quienes concurren a esos acuerdos o coinciden movidos por sus propios intereses.

La presencia de Joe Biden al frente de la Casa Blanca vino acompañada de algunos cambios en la política internacional del imperialismo estadounidense, el principal de ellos, el propósito de recomponer las relaciones con sus tradicionales aliados de Europa occidental, afectadas durante la administración de Donald Trump. Para EEUU es importante contar con una Unión Europea fuerte, pero siempre y cuando actúe a su lado y sirva a su política internacional. Sin embargo, aspectos de la estrategia diseñada por EEUU para contener el avance de China y Rusia en la geopolítica mundial, provoca conflictos con esos aliados a quienes considera piezas importantes de su estrategia. Las declaraciones del Secretario de Estado de EEUU, Tony Blinken, resumen la esencia de su política al respecto: «Nuestra relación con China será de competencia cuando deba serlo, de colaboración cuando pueda serlo y de confrontación cuando tenga que serlo. Y nos ocuparemos de China desde una posición de fuerza».

Las relaciones chino-estadounidenses marcan el paso en la política internacional, por las implicaciones económicas, políticas y militares que su encrespamiento o normalización puede provocar. Son las potencias más poderosas del planeta, en la actualidad, su PIB combinado supera un tercio del total mundial; juntas contribuyen con más del 50% al crecimiento económico mundial.

Las acusaciones mutuas y altisonantes de funcionarios de las dos potencias, han dado paso a una reciente cumbre virtual (15 de nov.) entre Joe Biden y Xi Jinping, que culminó con las consabidas «expectativas» de que en el futuro las cosas irán bien. En el conocido estilo de los chinos, estos calificaron la conversación como «franca, constructiva, sustanciosa y fructífera». Biden  fue enfático en señalar que «todos los países tienen que jugar con las mismas reglas de juego, y por eso Estados Unidos siempre va a defender nuestros intereses y valores y los de nuestros aliados y socios; Xi Jinping —en cambio— dijo que cada uno debe «respetar el sistema social y el camino de desarrollo del otro, así como los intereses fundamentales y las principales preocupaciones del otro».

Está claro que una cumbre de alto nivel no elimina las agudas contradicciones interimperialistas, sus afanes de ampliar y consolidar sus zonas de influencia e, inclusive, los riesgos de guerra imperialista.

Luego de la reunión, Biden criticó la política de China hacia Taiwán y Hong Kong, días después, el ministro de Asuntos Exteriores de China instó a EE.UU. a «abandonar el apoyo a los separatistas taiwaneses» y advirtió que no tolerarán «ningún comportamiento secesionista»

Taiwán es un «punto caliente» en la política internacional. La presencia de militares estadounidenses en la isla es asumido por el gobierno chino como una provocación, y más aún las declaraciones del presidente Biden en el sentido de que están preparados para defender —militarmente, se entiende— a Taiwán en caso de ser objeto de una agresión militar china.

El asunto no empieza ni termina en esa isla, Estados Unidos históricamente ha tenido intereses sobre el Pacífico, es una región estratégica para los EEUU en la disputa que tiene con China, en su afán de contenerla.

La suscripción de una alianza de seguridad y cooperación en materia de defensa para el Indo-Pacífico, entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia es un ejemplo de políticas que crean conflicto con algunos de sus aliados de la Unión Europea, pero tranquiliza a sus aliados asiáticos. Y así hay también puntos de discordia que surgen por políticas adoptadas por uno y otro gobiernos, como el acuerdo de Alemania con Rusia para la construcción del gasoducto Nord Stream 2, por lo cual EEUU —inicialmente — amenazó con continuar sancionando a las empresas comprometidas con su construcción, y que también ha provocado reclamos de países que forman parte de la Unión Europea.

El acercamiento entre China y Rusia para hacer frente a sus rivales occidentales se fortalece, actúan juntos en el terreno económico, político, tecnológico y militar. La respuesta del canciller Ruso, Serguei Lavrov, luego de que Bruselas impusiera sanciones a Moscú en febrero de 2022, son un indicador de lo que está ocurriendo: «Ahora que Europa ha roto esa relación, simplemente ha destruido los mecanismos que se venían creando durante años, ahora que del lado europeo solo nos quedan algunos países dispuestos a guiarse por intereses nacionales, la relación con China se va desarrollando objetivamente con mayor dinamismo que lo que queda de nuestra relación con Europa», dijo Lavrov.

La presencia de capitales chinos en distintas regiones del planeta crece, especialmente en África, el Sudeste Asiático y América Latina. Entre el año 2000 y el 2014, el gobierno chino destinó más de 273.600 millones de dólares (unos 245.000 millones de euros) a financiar un total de 3.485 proyectos en 138 territorios de todo el mundo.

Según China-Africa Research Inititiativexi, el gigante asiático es el mayor acreedor bilateral del continente; sus préstamos representan el 20% del total, frente al 35 % de instituciones multilaterales como el Banco Mundial; China es el principal socio comercial de este continente. Si se incluyen las inversiones extraterritoriales, China parece estar por delante de EE. UU.: antes de la pandemia, la proporción de inversiones en América Latina y el Caribe: Asia 31 %, UE 30 %, Estados Unidos 20%.

En varios países de Asia se encuentra a la cabeza en inversiones directas; en América Latina, sin embargo de que sus inversiones crecen, se mantienen detrás de las inversiones estadounidenses, que aún es el principal inversionista en la región, con alrededor de un 22% de todas las fuentes extranjeras; el comercio de China con esta región se incrementó en los últimos veinte años de 16 000 millones de dólares a 400 000 millones.

Varios conflictos armados se producen en el mundo —como en Ucrania, Siria, Afganistán, Mozambique y Yemen—, azuzados por facciones burguesas y oligárquicas locales, por los países imperialistas que disputan zonas de influencia; también se presentan conflictos que expresan la lucha de liberación de los pueblos: Sahara Occidental, Sahel, Etiopía, Palestina son algunos de ellos.

Medio Oriente no deja de ser la región más explosiva del planeta, con un complejo mapa de alianzas geopolíticas. Por su condición de zona estratégica, las potencias imperialistas ponen en juego todas sus cartas diplomáticas, políticas, económicas y militares para ganar o defender posiciones. El imperialismo estadounidense cuenta en la región —principalmente— con los regímenes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Catar, Egipto que actúan como punta de lanza de su política. En ellos se apoya para bloquear al gobierno de Irán y, últimamente, Catar cumplió un papel importante en la salida de las tropas estadounidense de Afganistán. Su condición de aliados de los EEUU no impide que entre ellos se presenten pugnas y contradicciones, como las mantenidas por Qatar con la mayoría de sus vecinos del Golfo Pérsico, particularmente con Arabia Saudita que en 2017 lideró un embargo en su contra, levantado en enero de 2021.

Siria, con seguridad, es el conflicto en el que se observa de manera más clara el juego de intereses político-estratégicos de varios países imperialistas y regímenes  reaccionarios. El pueblo enfrenta la brutal política del gobierno de Bashar al-Ásad y ha sido víctima de la intervención militar de EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido, Israel, Turquía; el propósito del imperialismo estadounidense ha sido controlar a Siria dejando una secuela de destrucción, al igual que lo hizo con Libia o Irak. Se han contabilizado más de 400 mil fallecidos durante los diez años de este conflicto, pero con seguridad la cifra real es mucho más elevada; los desplazados se cuentan por millones.

Las provocaciones del régimen marroquí –aupado por EEUU e Israel– en contra Argelia, buscan atizar un conflicto que viene desde hace décadas

El régimen marroquí, aupado por EEUU e Israel, lanza provocaciones de guerra contra Argelia, que alberga al Frente Polisario que encabeza la lucha de liberación nacional del pueblo saharaui. En este contexto, el gobierno de España abandona el reconocimiento a la lucha por la independencia del pueblo sarahui en el Sahara occidental y el derecho de este a un referendum para reafirmarla, y asume  las posiciones del Estados Unidos, Israel y Marruecos, que  procuran darle  derecho de  autonomía a aquel pueblo.

Persiste la agresión del sionismo israelí en contra del pueblo palestino que mantiene enhiesta su derecho a constituirse como un Estado independiente; la normalización de relaciones diplomáticas de Israel con varios países árabes ha provocado el rechazo de los pueblos, la solidaridad de los trabajadores del mundo con el pueblo palestino se mantiene viva, así como la condena al intervencionismo yanqui y la acción de exterminio desatada en contra de ese pueblo heroico.

La guerra interimperialista en Ucrania

El afán de los monopolios y los países capitalistas-imperialistas por conquistar nuevos mercados y ampliar sus zonas de influencia, es la causa principal para el estallido de una nueva guerra de carácter interimperialista que tiene como escenario Ucrania. Allí están en juego los intereses de las potencias capitalistas–imperialistas agrupadas en la Unión Europea y la OTAN, capitaneadas por el imperialismo estadounidense, por un lado, y por otro lado está el imperialismo ruso —no menos agresivo y rapaz que las antes mencionadas—, que inició la invasión militar en febrero pasado.

La guerra en Ucrania puso en debate el riesgo de que rebase sus fronteras y se convierta en un conflicto armado regional. Aunque esa circunstancia no se ha producido, no deja de tener una connotación internacional, no solo por el impacto en la economía y política mundial, sino por la participación de las  potencias capitalistas-imperialistas occidentales con el envío de armas, logística militar, mercenarios y recursos económicos para el gobierno reaccionario de Vladimir Zelenski, además, estableciendo sanciones económicas al gobierno de Vladimir Putin, con el propósito de quebrantar su economía y forzar el fin de la invasión; Rusia, por su lado, ha decidido dotar a Bielorrusia de misiles con cargas nucleares. No debe perderse de vista que —en la época actual— la fuente de guerras localizadas y generalizadas está en la existencia del imperialismo.

En Europa, todas las corrientes políticas de derecha (neoliberales, socialdemócratas, fascistas, oportunistas) apoyan las políticas de guerra, incrementan los presupuestos militares, buscan el fortalecimiento de la OTAN (incrementaron en USD 1000 millones su presupuestos y proponen elevar a 300 mil los efectivos militares disponibles para acciones militares en Europa del Este), promueven la incorporación de Finlandia y Suecia al pacto militar del Atlántico Norte, incluso, algunas de ellas, piden el envío directo de tropas a territorio ucraniano.

Existen también sectores, del oportunismo y la socialdemocracia, que intentan justificar la invasión rusa como una política justa y hasta revolucionaria, para —supuestamente— hacer frente al avance y a las provocaciones del imperialismo estadounidense y sus aliados. En las disputas político–militares de las potencias imperialistas y los dueños del gran capital, no podemos tomar partido a favor de una u otra potencia o bloque que promueve el odio y la guerra, pues, por su naturaleza son enemigos de los trabajadores y los pueblos y los denunciamos como tales; tomamos posición junto a la clase obrera y los pueblos y, en esta circunstancia particular, expresamos nuestra solidaridad con los trabajadores, la juventud y el pueblo de Ucrania que se encuentran en medio de las disputas interimperialistas y son víctimas directas de la guerra. Mas, como en todo conflicto de esta naturaleza, los efectos de la guerra rebasan las fronteras locales y todos los pueblos están llevando sobre sus espaldas sus efectos negativos.

En el desarrollo de este conflicto se están agudizando aún más las contradicciones interimperialistas y, al mismo tiempo, afirmando bloques y fortaleciendo relaciones entre potencias.

Hay una mayor alineación entre sí de los países integrantes de la Unión Europea, el imperialismo estadounidense ha puesto tras de sí a ese bloque, lo que no significa que los intereses particulares y las contradicciones entre todos ellos han desaparecido. Juntos han impulsado sanciones económicas y comerciales en contra de Rusia, provocando que en algunos casos se produzcan variaciones en las relaciones comerciales internacionales, como en el sector energético; también las presiones comerciales sobre China se han endurecido. Se aprecia, además, un reposicionamiento de la burguesía europea, el acercamiento a Rusia existente hasta antes de la guerra prácticamente ha sido eliminado.

Por otro lado, el eje Rusia-China va fortaleciéndose, las sanciones económicas y comerciales a Rusia, los intereses políticos estratégicos particulares de una y otra potencia los lleva actuar cada vez más unidos.

La CIPOML condena esta guerra y a los belicistas que la promovieron y la alimentan, unimos nuestra voz a la de millones de trabajadores, trabajadoras, jóvenes, mujeres que luchan por la paz, reclaman el fin de la guerra y la disolución de la OTAN y otros pactos militares de los países capitalistas y potencias imperialistas, porque constituyen una espada de Damocles que pende sobre la vida de los pueblos.

III. Agudización de la lucha de clases

El deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos, el enorme crecimiento de la pobreza y la pobreza extrema, del desempleo y de otros  graves problemas sociales, se agudizaron durante la pandemia —entre otros motivos— por efecto de las medidas adoptadas por la burguesía y sus gobiernos para hacerla frente, pero tuvieron como propósito fundamental precautelar los intereses y las ganancias del gran capital local y de la burguesía internacional y los monopolios.

Estas circunstancias han provocado el aumento del descontento social, el repudio a las fuerzas políticas en el gobierno —responsables directas de la ejecución de esas políticas—, y, la ampliación del anhelo de cambio político-social a nuevos sectores de los trabajadores, la juventud, las mujeres y los pueblos. Es el capitalismo el que está llevando a las masas a estas inhumanas condiciones de vida, los pueblos resienten ello y pelean por la vida, por trabajo, por mejores salarios, por sus derechos.

A finales del 2019, en el mundo crecía una ola de luchas de los pueblos en contra de las políticas neoliberales ejecutadas por los gobiernos; la propagación de la pandemia del Covid 19 provocó su descenso, pero no puso fin al descontento social. En el curso del confinamiento obligado como medida de protección ante la pandemia, los trabajadores de varias empresas en Europa y Asia apelaron a la lucha, a la paralización de la jornada de trabajo, exigiendo medidas que garanticen su salud y su vida; en varios países de América Latina, la «lucha por la vida», que implicaba atención sanitaria urgente y para todo el pueblo, motivó las primeras acciones de protesta en las calles, y fueron los trabajadores de la salud arietes en la denuncia de las pésimas condiciones de los sistemas sanitarios. 

Hoy asistimos a un nuevo momento de ascenso en la lucha de los trabajadores y los pueblos. Sus expresiones y niveles de combate tienen sus particularidades, pero en general coinciden en la defensa de sus fuentes de trabajo, por mejoras salariales, en oposición a las políticas de precarización laboral, en contra de medidas restrictivas a los beneficios adquiridos en la seguridad social, en rechazo a políticas gubernamentales que benefician a los poderosos grupos económicos y afectan las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo, por derechos políticos democráticos. En tanto acciones que enfrentan a las políticas adoptadas por los gobiernos burgueses, confrontan con el sistema capitalista, son luchas en contra de la dominación del capital.

Huelgas y masivas movilizaciones de la clase obrera se producen –particularmente– en Europa, Asia y Estados Unidos; la lucha que recorre América Latina tiene como protagonistas principales a los trabajadores, a la juventud, a las mujeres y a los pueblos indígenas; en Asia, también es necesario destacar la lucha de millones de campesinos en India que obligó al primer ministro, Nayendra Mondi, la derogación de leyes que afectaban sus ingresos y permitía a los compradores privadas acaparar alimentos; la lucha de los pueblos en África en contra del hambrea, la pobreza y de camarillas corruptas que disputan el poder recorre varios países.

A nivel mundial, toman fuerza las protestas —particularmente— de los jóvenes en contra del cambio climático y los responsables de este, y de las mujeres por sus derechos sexuales y reproductivos. La lucha de los pueblos por el agua y en defensa de los recursos naturales cobra fuerza en varias regiones del planeta. Surgen también acciones por la paz y en contra de la guerra, por la desaparición de los pactos militares, particularmente en contra de la OTAN.

Sostenemos que entre los trabajadores (principalmente entre la juventud y las mujeres) y los pueblos ganan espacio las ideas y planteamientos democráticos, progresistas, de izquierda y socialistas; amplios sectores de las clases trabajadoras —debido al resultado de sus ejecutorias— identifican a las propuestas neoliberales por su resultados como nocivas para sus condiciones de vida y beneficiosas para los grandes empresarios, banqueros y los grupos monopólicos internacionales.

El desarrollo de la consciencia política se manifiesta también en el comportamiento electoral. En varios países, incluyendo algunos en los que se advertía el crecimiento de la influencia de partidos de derecha conservadora y filo fascistas, estos van perdiendo espacios. Estos hechos no deben hacernos perder de vista que, en medio de este ascenso del descontento de las masas, sectores de la socialdemocracia con discursos izquierdistas captan importantes sectores de la población.

Los partidos y organizaciones que enarbolamos la política revolucionaria del proletariado, y en general las que se ubican en el campo de la izquierda revolucionaria, somos débiles todavía. La principal debilidad se revela en el nivel de influencia ideológica y política entre los trabajadores y los pueblos, en la poca incidencia que su política tiene entre las masas, en el desarrollo de sus fuerzas en el movimiento de la clase obrera, los campesinos (pobres y medios), la juventud y las mujeres de los sectores populares y entre la intelectualidad. La burguesía y el imperialismo tienen ganada la batalla en el terreno ideológico a las fuerzas revolucionarias, el peso de sus concepciones, doctrinas económicas, políticas, sociales entre las masas es enorme, se levanta como un fuerte dique que debe ser derribado para que las ideas revolucionarias del socialismo y el comunismo lleguen a la conciencia de la clase obrera y los pueblos, para que arraiguen en ellos y se avance en la configuración de un movimiento revolucionario de masas.

Vivimos un momento particularmente importante, que expresa la agudización de la crisis general del capitalismo y crea condiciones mejores para el desarrollo de la actividad revolucionaria. En términos generales, podemos afirmar que vivimos en un momento de agudización de las contradicciones fundamentales de la época:

  • La contradicción entre el trabajo y el capital, entre los trabajadores y los capitalistas.
  • La contradicción entre los pueblos y el imperialismo
  • La que contrapone a los monopolios y a los países imperialistas.

El sistema capitalista afronta una crisis general, se manifiesta en todos los ámbitos: en lo político, social, económico, moral. La institucionalidad burguesa sufre graves afectaciones en algunos países, creándose una situación calificada como de ingobernabilidad, debido al ascenso de la lucha de las masas y al crecimiento de sus exigencias. Existen lugares del planeta en donde la agudización de la crisis política, la grave afectación a las condiciones de vida de las masas, la búsqueda de un cambio social y político y la agudización de contradicciones de clase configuran escenarios en donde son posibles estallidos revolucionarios.

IV. Tareas de los marxista leninistas

Los acontecimientos que se producen en el mundo crean mejores condiciones para que los trabajadores, la juventud y los pueblos, entiendan y se identifiquen con los planteamientos, propuestas coyunturales y estratégicas que planteamos los marxista leninistas, frente a las políticas de la gran burguesía y el imperialismo, y para llevar adelante la transformación revolucionaria de la sociedad. Evidentemente, para capitalizar a nuestro favor importantes sectores de la clase obrera, la juventud y los pueblos, es necesario un esforzado trabajo político revolucionario.

Nos proponemos avanzar en la configuración de un movimiento revolucionario de masas, en el que las fuerzas motrices de la revolución —lideradas por la clase obrera— jueguen un papel dinámico en el desarrollo de la lucha de clases y se alisten en los combates para la conquista del poder. La base sobre la que se levanta el movimiento revolucionaria de masas es la unidad de la clase obrera, que se desarrolla y consolida en medio de la lucha por sus reivindicaciones materiales y del combate político en contra de la dominación burguesa.

Incorporar a las masas a la lucha por sus reivindicaciones materiales, a la lucha política y revolucionaria demanda de una intensa y sistemática labor de politización de estas. Esto nos plantea calificar el trabajo de agitación, comunicación y propaganda de nuestros partidos y las fuerzas que dirigimos, a fin de enfrentar la hegemonía ideológica de la burguesía, para lo cual el trabajo entre los intelectuales es importante. La burguesía y el imperialismo han sido capaces de desnaturalizar y satanizar lo que es la revolución social del proletariado, el socialismo y el comunismo; los trabajadores y el pueblo deben conocer, a través de nuestra voz, lo que en realidad son sus bondades y beneficios para el pueblo, cómo lograr su instauración, el papel que la clase obrera y los pueblos deben cumplir en este proceso.

El partido del proletariado debe trabajar por desarrollar y fortalecer su presencia entre la clase obrera y en todos los sectores a los que consideramos como fuerzas motrices de la revolución, para contar con «correas de transmisión» y construir corrientes sindicales, impulsar y fortalecer la sindicalización y el sindicalismo de clase, crear frentes y organizaciones sociales y políticas que cumplan el papel de palancas para el trabajo y la lucha de masas, que faciliten la construcción del partido en los sectores en donde trabajamos. Nuestra labor entre los jóvenes y las mujeres trabajadoras y de los sectores populares debe merecer una atención particular.

Es fundamental profundizar la lucha de clases en el terreno ideológico, para desenmascarar y desterrar del movimiento obrero y popular las ideas introducidas por la burguesía y el imperialismo, que llevan a la confusión ideológica a las masas, a la resignación frente al dominación capitalista, al escepticismo y egoísmo, a la percepción del fracaso del socialismo y la revolución, a la búsqueda de «nuevas alternativas y vías de progreso social» sin superar el régimen capitalista existente. Forma parte de este combate ideológico el desenmascaramiento de los puntos de vista levantados por la socialdemocracia, el revisionismo, el anarquismo y el oportunismo, que también tiene su raíz ideológica en la burguesía.

El esclarecimiento ideológico y político de la clase obrera y las otras fuerzas de la revolución inicia con la profusa difusión de nuestras concepciones ideológico-políticas,  con la propagación de nuestros puntos de vista sobre los más diversos aspectos que se producen en la sociedad, en cada uno de los países y a nivel internacional. Nuestra política debe abrirse espacio a través de un debate paciente y sistemático con las masas, en medio de la práctica política con los trabajadores y el pueblo, en medio de la lucha. Es allí donde debe demostrarse la certeza, la vitalidad y la superioridad de las ideas marxista-leninistas, frente a las decadentes propuestas de la burguesía.

Nuestros partidos y organizaciones tienen el compromiso de trabajar por el fortalecimiento y avance del movimiento revolucionario y del Movimiento Comunista Internacional, por el desarrollo del internacionalismo proletario, por el crecimiento y desarrollo de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML. Esto supone el desarrollo multilateral y el fortalecimiento ideológico, político y organizativo de nuestras respectivas organizaciones y partidos, exige que –en nuestros respectivos país– cumplamos a plenitud el papel de vanguardia revolucionaria de la clase obrera y los pueblos.

De cara al escenario internacional actual llamamos a la clase obrera, a los campesinos pobres y medios, a los trabajadores en general, a la juventud, a las mujeres de los sectores populares, a los intelectuales progresistas y democráticos a unir fuerzas y luchar:

  • Por el derecho a vivir con dignidad, lo que implica contar con un trabajo estable y digno y con sueldos y salarios que cubran las necesidades básicas del trabajador y su familia.
  • Por la reducción de la jornada laboral manteniendo el salario y por el derecho a dos días de descanso.
  • Por el derecho a la educación y la atención sanitaria gratuitas.
  • Por la obligación estatal de garantizar la seguridad social.
  • Por la prohibición de los despidos del trabajo.
  • En contra de las políticas que flexibilizan las relaciones laborales, precarizan y lo vuelven más inseguro al trabajo.
  • Por el respeto al derecho a la libre organización sindical. , incluidos los derechos de organización sindical, huelga general y huelga política
  • Por la garantía de todos los derechos y libertades democráticos, principalmente los derechos de expresión, organización, prensa y manifestación.
  • En solidaridad con las luchas de los trabajadores y los pueblos por sus reivindicaciones materiales, por sus derechos políticos, por conquistar la emancipación social y nacional.
  • En contra del intervencionismo imperialista en los países dependientes y por la igualdad de derechos de las naciones y los pueblos.
  • En contra de la carrera armamentista impulsada principalmente por las grandes potencias que entraña el peligro de una nueva guerra mundial entre ellas.
  • Por la protección del clima y del medio ambiente de cuya destrucción son responsables los imperialistas y los monopolios internacionales,
  • En contra de las políticas adoptadas por los gobiernos que pretenden descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y los pueblos y contra las políticas que refuerzan las riquezas y las utilidades que obtienen los capitalistas con la explotación de la fuerza de trabajo.

Nuestra lucha es para poner fin a la dominación del sistema capitalista-imperialista y abrir el cause para la emancipación de la clase obrera y los pueblos con la instauración del socialismo-comunismo.

XXVII Sesión Plenaria de la CIPOML

Mayo 2022

Materiales de apoyo:

  • La recuperación del comercio mundial supera las expectativas, aunque con divergencias regionales

https://www.wto.org/spanish/news_s/pres21_s/pr889_s.pdf

  • China empieza a racionar el combustible en una crisis energética y de suministros que ya es global

https://www.motorpasion.com/futuro-movimiento/china-empieza-a-racionar-combustible-crisis-energetica-suministros-que-global

  • Supply Chain Crisis Risks Taking the Global Economy Down With It

https://www.bloomberg.com/news/features/2021-11-02/supply-chain-crisis-has-central-banks-facing-stagflation-lite

  • La crisis energética china promete un caos para la industria automotriz en Europa. Del efecto mariposa a la sangría de puestos de trabajo

https://www.motorpasion.com/industria/crisis-energetica-china-acabara-pasando-factura-a-industria-automotriz-europea-efecto-mariposa

  • La crisis de los suministros va para largo: las razones que explican el atasco del comercio mundial

https://www.motorpasion.com/industria/crisis-suministros-va-para-largo-razones-que-explican-atasco-comercio-mundial

  • La crisis de suministros pone el mundo en jaque hasta 2023

https://www.elindependiente.com/economia/2021/11/07/la-crisis-de-suministros-pone-el-mundo-en-jaque-hasta-2023/

  • China tiene un problema serio de inflación que hace subir los precios en todo el mundo

https://cnnespanol.cnn.com/2021/11/10/china-inflacion-precios-mundo-trax/

  • Inflación en América Latina: los productos cuyo precio se ha disparado (y por qué la vida está “tan cara” en la región)

https://www.bbc.com/mundo/noticias-59326511

  • La Fed admite que le preocupa la inflación y empieza a endurecer la política monetaria

https://www.elmundo.es/economia/2021/11/03/6182dd97fc6c8303518b460e.html

  • Europa está pagando precios récord por la energía: se avecina una crisis invernal

https://cnnespanol.cnn.com/2021/09/23/europa-pagando-precios-record-energia-avecina-crisis-invernal-trax/

  • Eurogrupo reconoce que la inflación es “más persistente” de lo esperado

https://www.dw.com/es/eurogrupo-reconoce-que-la-inflaci%C3%B3n-es-m%C3%A1s-persistente-de-lo-esperado/a-59761117

  • Los alimentos se disparan hasta máximos de una década y dan alas a la escalada de la inflación

https://elpais.com/economia/2021-10-07/el-precio-de-los-alimentos-se-dispara-hasta-maximos-de-una-decada-y-da-alas-a-la-escalada-de-la-inflacion.html

  • Hacer frente a la crisis climática

https://www.oxfam.org/es/que-hacemos/temas/hacer-frente-la-crisis-climatica

  • ¿Qué es el capitalismo verde?

https://www.jornada.com.mx/2014/05/14/opinion/032a1eco

  • Criptomonedas. ¿Qué es el Bitcoin y cómo funciona?

https://www.laizquierdadiario.com/Que-es-el-Bitcoin-y-como-funciona

  • Criptomonedas: solo especulación que acelera el desastre climático

https://blogs.publico.es/juantorres/2021/11/12/criptomonedas-solo-especulacion-que-acelera-el-desastre-climatico/

  • Violencia, inseguridad y cambio climático: los tres factores que empujan al alza las cifras de desplazamiento en 2021

https://news.un.org/es/story/2021/11/1499872

  • Informe mundial sobre salarios 2020-2021 OIT

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_789973.pdf


[1] https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2022/06/07/stagflation-risk-rises-amid-sharp-slowdown-in-growth-energy-markets

[2] Los porcentajes de variación están en relación con el mismo periodo del año anterior.

[3] Tomado de: Informe Mensual Nº 461 (noviembre 2021), elaborado por CaixaBank Research y por BPI Research (UEEF), https://www.caixabankresearch.com/es

[4] https://www.wto.org/spanish/news_s/pres22_s/pr902_s.pdf

[5] Ibid

[6] https://www.elindependiente.com/economia/2021/11/07/la-crisis-de-suministros-pone-el-mundo-en-jaque-hasta-2023/

[7] Ibid

[8] https://www.bloomberg.com/news/features/2021-11-02/supply-chain-crisis-has-central-banks-facing-stagflation-lite

[9] https://www.dw.com/es/la-inflaci%C3%B3n-sigue-batiendo-r%C3%A9cords-en-la-eurozona-y-supera-el-8-en-mayo/a-61987214

[10] http://www.fightfoodcrises.net/

[11] Los diez países que generan más contaminantes representan casi el 70% de las emisiones mundiales; China es el mayor emisor de gases tóxicos.

[12] Solo 100 empresas son responsables de casi tres cuartas partes de las emisiones globales y destinan millones a labores de lobby para contrarrestar la lucha contra el cambio climático.

[13] Perspectivas sociales y de empleo en el mundo. OIT. 2021. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_794492.pdf

[14] Ibid

[15] https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/cada-30-horas-la-pandemia-genera-un-nuevo-milmillonario-mientras-que-al-mismo-ritmo-un

[16] https://news.un.org/es/story/2021/11/1499872

[17] https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2021/10/11/low-income-country-debt-rises-to-record-860-billion-in-2020

[18] La deuda a la que se hace referencia se define como la financiación que ha sido desembolsada por China, menos los pagos del principal realizados por el prestatario. No incluye los compromisos de préstamo ni las cantidades no desembolsadas, que son mucho mayores. No se incluye la deuda contraída con China por la Federación Rusa y Venezuela.

[19]https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/36289/9781464818004.pdf?sequence=4&isAllowed=y

[20] Se estima que la huella anual de carbono que genera la producción de bitcoin (más o menos la mitad del valor de todas las criptomonedas) equivale a la de un país como Chile; su consumo de electricidad anual (116,7 TWh, según el Indice de Cambridge) está entre el de Países Bajos (111 TWh) y el de Argentina (121,1 TWh) y es la mitad del que realiza España (233 TWh); y los residuos electrónicos que genera equivalen a los producidos por Países Bajos. Ver: Criptomonedas: solo especulación que acelera el desastre climático; Juan Torres López.